Hola Amigos/as!
Tuve la gracia de participar del Curso de
Formación Misionera Internacional organizado por el Centro Misionero Maryknoll,
en Cochabamba – Bolivia. Fue una experiencia muy rica, una gran zambullida en
América Latina. Pensando en mi experiencia de iglesia en Córdoba (Argentina),
me sentí muy lejos, casi fuera de Latinoamérica. Creo que nuestra reflexión
como Iglesia está un tanto desencarnada, le falta inclusión, apertura, espacios
donde todos y todas encontremos nuestro lugar, nos sintamos acogidos/as,
escuchados/as, acompañados/os, donde el “Todos/as
somos iguales ante Dios” se haga realidad aquí y ahora.
Con la técnica de talleres, con los elementos
que íbamos recibiendo y que nos enriquecían, fuimos construyendo nuestra propia
reflexión, a partir de las experiencias en nuestras prácticas misioneras.
Hermanos y hermanas de Chile, Bolivia, Perú, Argentina y hasta Madagascar (África)
compartimos en la cotidianeidad,
nuestras vidas y nuestra misión
durante 15 días. Reflexionamos acerca de los sujetos emergentes en nuestra
sociedad hoy, que cuestionan y desafían nuestras prácticas misioneras… claro
que hay que dejarse cuestionar, no siempre es tan evidente en nuestra Iglesia.
Hermanos
y hermanas con más formación y experiencia que nosotros/as nos iluminaron
acerca de las hermenéuticas que ellos/as manejan intentando realizar una
reflexión inclusiva sobre estas realidades que nos desafían. Trabajamos
particularmente con 3 de ellas: hermenéutica feminista, hermenéutica campesina
y hermenéutica Queer (diversidades sexuales). Se hacía evidente la necesidad de
una deconstrucción de las categorías que tenemos internalizadas para dar lugar
a las nuevas perspectivas que la realidad nos presenta. También fue muy
interesante la reflexión acerca de la literatura sapiencial: los libros de Job,
Proverbios, Eclesiastés, Eclesiástico y Sabiduría. Para esto nos zambullimos
primero en nuestras propias raíces, haciendo presente nuestros ancestros y sus
sabidurías, aquellos/as que nos precedieron y nos dejaron una herencia rica en
sabiduría; para luego recuperar la sabiduría bíblica.
Nuestra concepción de misión y nuestras
prácticas misioneras sufrieron un gran sacudón, fueron cuestionadas e
interpeladas. Dios quiera que cada una, cada uno permanezca abierta/o a esos
cuestionamientos para ser capaces de emprender
los caminos que nos conduzcan a una renovación inclusiva de nuestra
misión. Ánimo! Que la misión sea nuestro Estilo de Vida. Un abrazo en Cristo!
Hna.Liliana B. Parlanti, nsa.
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