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jueves, 27 de octubre de 2016

DESDE EL "CENTRO BETANIA", EN BURKINA FASO.


La hna. Piera Sangalli, nos escribe desde su nueva misión en el "Centro Betania", Burkina Faso. 


Ya hace una semana que llegué al "Centro Betania"! Me esperaban, así que sin tardar, el sábado por la tarde, ya estábamos en Betania.
Por el momento, todavía no siento el cansancio de tanto trabajo. El clima es bueno, ya que es la estación de lluvias.
El único inconveniente es la corriente eléctrica que va y viene; así que cada día, podemos tener 3 o 4 cortes de varias horas.
Ya había olvidado un poco todo el sufrimiento que existe en ésta realidad. Algunas de éstas situaciones me acompañan, aún de noche...

Pienso que durante algunos años, la nueva división de territorios a nivel de las estructuras de la Congregación, será pesada a cargar, ya que se siente bastante la escasez de Hermanas. 
Tenemos algunas comunidades con sólo dos Hermanas!. Hay muchas actividades para organizar y comenzar. Hay urgencia de formar a las Hermanas para que asuman la responsabilidad de éstos diversos apostolados que responden a las necesidades de la misión.

Aquí, siento de parte de la gente, tanto deseo de involucrarse en las diversas actividades, tanta determinación, buena voluntad y coraje, que me ayuda a sentirme bien entre ellos. 

Algunas noticias:
De todas las ecografías que realizamos ayer, llevo en mi corazón a un joven senegalés que tuvo que ser operado de urgencia porque se le diagnosticó una oclusión intestinal. Una joven mujer con un tumor en el seno. Un joven recién casado, al que conozco muy bien, fue diagnosticado de un tumor en el testículo; un hombre con un tumor en el hígado. Una joven con el bebé muerto en su seno. Y además, cuántos fibromas y quistes del aparato genital femenino!!
En una de las pacientes, el fibroma era tan grande que ya no se veía al ovario.
Ahora es el cardiólogo el que está usando el ecógrafo. Hay 12 pacientes para examinar. Para el doctor, la situación es aún más pesada, porque encontrará patalogías que deberán ser tratados con cirugía, pero solamente hay un solo cirujano cardiólogico en la ciudad de Ouaga. 
Hasta aquí, todo va bien. He estado ausente por muchos años, pero ahora, siento como si siempre hubiese estado aquí. Descubro nuevos rostros, otros ya no están, porque fallecieron. Gracias a Dios, la amistad que me une a ésta gente, está viva aún.
 No les digo la cantidad de visitas, sea en casa o en hospital (donde voy hasta en domingos). Es  cuando el Centro está cerrado que se logra trabajar mejor, tranquila, sin interrupciones. 
 Fue una semana rica en diversos eventos: en el Hospital, tuvimos algo tan bonito como es el nacimiento de algunos niños; pero también tuvimos dos abortos espontáneos.
Nueve enfermos con AIDS que están en tratamiento. Ayer, un pequeño enfermo con AIDS, vino con un paludismo muy fuerte y con una densidad parasitaria superior a 1000. Hoy, gracias a Dios, ya está mejor. 
Siempre hay mucho trabajo, pero la alegría viene al trabajar buscando el bien de los pacientes. Por eso, seguimos adelante!

Un abrazo a todos.

                                                   Hna. Piera, nsa

viernes, 12 de febrero de 2016

CENTRO MÉDICO "BETANIA", EN BURKINA FASO.

Bendición e inauguración de la MATERNIDAD en el Centro Médico "Betania", en Burkina Faso.
El Centro es una de las obras de las Hnas. nsa en Burkina Faso.
La Hna. Amélie Yapo es una de las responsables del Centro.



 
Estos son los primeros bebés que nacieron en la maternidad del Centro Betania!

sábado, 31 de octubre de 2015

VISITA DE LAS COMUNIDADES NSA EN BURKINA FASO Y NIGER (1)

Visita realizada entre el 15 de noviembre y 15 de diciembre del 2014.

VISITANDO BURKINA FASO (1)

Esta visita no fue planificada. Debido a los acontecimientos socio-políticos del país, quisimos hacernos cercanas a nuestras Hermanas en Burkina Faso. En efecto, después de 27 años en el gobierno de Burkina Faso, el presidente Blaise Campaoré, anunció su dimisión, el 31 de  octubre (2014), después de tres días de manifestaciones que generaron algunos muertos. La multitud se retiró de las calles inmediatamente después de la dimisión del presidente.

Fui recibida por la Hna. Monique, y mi visita, justo después de éstos acontecimientos, fue reconfortante para nuestras hermanas.
En Burkina Faso, las Hermanas nsa están repartidas en cuatro comunidades, en dos diócesis: Ouagadougou y Fada N´Gourma.

Insertas desde 1942 en la diócesis de Fara, las Hermanas nsa estuvieron entre las primeras obreras de la pastoral, la formación de catequistas en las aldeas.
Hoy, la Hna. Alma Comi, en su motocicleta recorre las aldeas de su sector para el anuncio de la Buena Noticia de Jesús.
El Centro Nutricional, bajo la responsabilidad de la Hna. Félicienne, ayuda a las mamás en la recuperación de los niños malnutridos.
En Tibga, las Hnas. trabajan en la educación de los más pequeñitos, a través del pre- jardín que comenzó a funcionar en el período 2014-2015. Es bueno constatar que la educación permanece como desafío y nos obliga a adaptarnos a la realidad de los lugares donde estamos.

En ésto, el Papa Benedicto XVI nos anima: "Quisiera dirigirme a los responsables de los institutos que tienen responsabilidades en la educación: que con un gran sentido de la responsabilidad, velen para quela dignidad de cada persona sea respetada y valorada en toda circunstancia. Que ellos vigilen a que cada joven pueda descubrir su propia vocación, acompañándolos para que puedan hacer fructificar los dones que el Señor les concedió. Que den a las familias, la seguridad de que sus hijos tenan un itinerario de formación que no sea contradictorio con sus conciencias." Mensaje del Papa para la Jornada Mundial de la Paz en 2012.

También contamos con nuevas actividades, como el Centro de Promoción Femenina en Tibga, donde las jóvenes se pueden formar en corte y confección, durante tres años, y en Peluquería, durante dos años. Esta formación comprende también cursos de cocina. Es una alegría verlas trabajar con interés y decisión, bajo la mirada vigilante de la Hna. Marie-Victorie y su equipo de colaboradores.

(Continúa) 

                                Hna. Denise Bang´na, Consejera General nsa. 

Articulo extraído y traducido del Boletín "Punto de Encuentro" del Consejo General de las Hermanas Misioneras nsa; nº 77, agosto 2015.


sábado, 27 de junio de 2015

RECORDAR PARA REVIVIR

Me pidieron que escriba un pequeño testimonio. Recordar las vivencias pasadas es importante ya que no sólo se vive en el presente.
Llegué al Burkina Faso en 1987 y permanecí allí hasta 1994. Al poco tiempo de llegar en aquel país acogedor y bello, me sentí en mi propia casa. 

Fui enviada a la comunidad de Hermanas nsa en Tibga, diócesis de Fada N´Gourma, al este del país. En la comunidad ya se encontraba la Hermana Alma Comi, que me ayudó a comenzar el trabajo en la pastoral y con las mujeres de las aldeas.
Recuerdo con cariño y nostalgia muchos rostros de aquellas mujeres. En los encuentros formativos buscábamos ejemplos extraídos de la Palabra de Dios, ellas eran felices al descubrir que en la Palabra de Dios, la mujer es valorada y ésto las llenaba de esperanza. Algunas eran esposas de los catequistas, y el compartir la Palabra de Dios, aportaba más serenidad a sus familias.

Su devoción a la Virgen María, "Mariam Songo", en la lengua moré, la expresaban con el rezo del Rosario. Todas querían tener su propio rosario y se lo colgaban en el cuello. Rezando se sentían comprendidas en la dificultad, consoladas en el sufrimiento...Mariam Songo sostenía su esperanza!

El recuerdo de los niños me conmueve aún hoy! Como el pequeño Lázaro, de 6 años que se preparaba al Bautismo. Venía a la iglesia a las 6 de la mañana para participar de la celebración Eucarística. Una mañana lo acompañé hasta su casa. Le pregunté, mientras lo acariciaba: "Lázaro, hoy rezaste mucho, verdad?" Sus ojos estaban llenos de luz, y me sonrió. Más tarde me avisaron que Lázaro ya estaba en el cielo.

Recuerdo con alegría la peregrinación de los niños y niñas con sus catequistas, durante la cuaresma. Se recorrían muchos kilómetros bajo el sol intenso de la sabana. Al llegar se les servía agua y  torrejas hechas de harina de sorgo.

Recuerdo también aquella Navidad en que los niños hicieron los ladrillos para construir el pesebre. Ellos habían visto trabajar a los albañiles que hacían los ladrillos con paja y barro, amasando todo con los pies. Y luego construían los muros.
Entonces tomaron latas de sardina para moldear sus ladrillos y hacer los pesebres. Pero pusieron demasiada agua y los ladrillos se rompieron. Pese a ésta dificultad, los niños no abandonaron su proyecto y recomenzaron. En Navidad, Jesús tenía su propia casa! Estos niños, en su ingeniosidad y en la alegría de haberse ayudado unos a otros, comprendieron que cuando las cosas no salen como proyectamos, es necesario seguir adelante sin perder la esperanza!


                                                               Hermana María Virginia Castelli, nsa

Traducido de la revista "Regina Apostolorum", de las Hermanas nsa de Italia, marzo 2015

domingo, 31 de mayo de 2015

LA MISION AYER Y HOY: DESDE QUEBEC A BURKINA FASO. EXPERIENCIA MISIONERA DE LA HNA. MICHELLE LAPILLONE

Después de una experiencia misionera de 9 años en Québec, fui enviada en misión a Burkina Faso, que en ese entonces (1975) se llamaba Alto Volta.
Algunas personas me decían: "Qué cambio! podrás acostumbrarte?"
Sí, logré acostumbrarme! Los 25 años que pasé allí fueron los más hermosos de mi vida misionera!

DIABO era un pueblo grande, en el interior de Burkina Faso. Tenía una comunidad cristiana ya establecida. Al lado de la iglesia, se encontraba la casa de los Misioneros Redentoristas, un monasterio de Monjas Redentoristas y nuestra comunidad de Hermanas misioneras nsa. En ese entonces éramos cuatro Hermanas nsa: Marthe Aubret, Carla Rusconi, Marie Marthe Ouellet y yo misma.
Dos Hermanas trabajaban en el dispensario, que después de algunos años se confió totalmente a enfermeras africanas.
La escuela primaria acogía los niños y niñas de Diabo y de las aldeas cercanas, que a veces recorrían varios km. para llegar.
Aparte de los alumnos y alumnas, del personal de la escuela y otros empleados del gobierno, muy poca gente hablaba francés. Por eso la importancia de lanzarse en la aventura de estudiar el idioma local. Teníamos suerte, porque el "Mooré", había sido estudiado por los primeros misioneros: los Padres Blancos. Había entonces, algunos libros e incluso un diccionario, que facilitaban el aprendizaje. Pasé seis meses en un Centro, donde éramos doce nuevos misioneros/as en el país. Había un ambiente de estudio, pero de mucha fraternidad. Allí aprendí los elementos indispensables para desenvolverme más o menos bien, para comprender y expresarme en Mooré.
En el Centro de Diabo, dábamos catequesis a numerosos niños y niñas escolarizados o no, con la ayuda de los papás y mamás catequistas que formábamos y acompañábamos.
También teníamos numerosas aldeas a cargo, para la animación pastoral.

Me acuerdo particularmente de ZONATENGA, donde cada semana, me quedaba dos días con ellos. Realizábamos varias actividades: la catequesis era dada por algunas mamás que reunían sus grupos a la sombre de algún árbol. En general, los niños permanecía atentos a las enseñanzas. Catherine, por quien sentía un gran cariño, no sabía leer. Entonces, yo leía y le explicaba el contenido del encuentro de catequesis. Ella retenía lo esencial para transmitirlo a los niños y niñas. Su fe y su buen corazón hacían el resto.
El Catequista permanente era el alma y animador de la aldea. El aseguraba las celebraciones de oración y la catequesis de los catecúmenos adultos. 
Compartía mucho con él y su esposa sobre la vida de la aldea e íbamos a visitar algunas familias, o a los enfermos. Cenábamos juntos, a la luz del fuego del brasero. 
Las noches al claro de la luna, eran una verdadera fiesta. Los adultos se reunían y los más pequeños bailaban, cantaban, era una gran familia feliz de estar reunida. Después de la oración, nos dispersábamos cada uno a su casa.
Yo iba a la casa del catequista y su esposa. La noche resultaba corta, porque desde las 4 hs o 5 hs, ya escuchaba a las mujeres que iban a buscar agua en el aljibe. Cada una de ellas quería llenar su balde antes que el agua se termine, lo que desgraciadamente, sucedía muy pronto. 
Yo evitaba tomar éste agua. En cuanto a la ducha, era al día siguiente, cuando regresaba a casa!
Toda la mañana estaba ocupada por la PMI: Protección materna e infantil. Con la ayuda de algunas mamás, que ya tenían su rol bien definido, controlábamos el peso de los niños y niñas y dábamos una formación muy básica sobre el cuidado y la higiene de los bebés.  

Más tarde, algunas mujeres y jovencitas venían para aprender a coser: las batitas y pantaloncitos para bebés era lo que preferían aprender.
Kayaba era una leprosa que no faltaba nunca. Ella permanecía sentada observando trabajar al grupo. Un día le dije: "Kayaba, todas las mujeres trabajan y vos no haces nada?" Entonces ella me mostró sus manos: había perdido sus dedos a causa de la enfermedad, sólo tenía muñones y la mitad del pulgar derecho. "Ya lo sé, Kayaba, pero vamos a intentar!" Le dí una aguja enebrada, que tomó entre su pulgar y la palma de la mano, y logró hacer algunas puntadas. "Ah!!, me dijo, puedo coser!!"..Y cada semana Kayaba estaba allí, uniendo las distintas partes de una camisita que ya habíamos preparado previamente para ella. No era la alta costura, pero qué alegría y qué orgullo para ésta mujer, que sentía que podía hacer lo mismo que las demás!

En esa aldea, no había escuela, pero algunos jóvenes deseaban aprender a leer, al menos en su propia lengua. Entonces, me animé a enseñarles! La fuerza de voluntad de aquellos jóvenes era enorme. Aprendieron rápido, en sólo algunos meses, eran capaces de leer correctamente. Había que ver su orgullo!...y también el mío, el día en que el sacerdote fue a celebrar la misa en la aldea y ellos tomaron el libro de cantos y cantaron todas las estrofas de las canciones, cosa antes, no podían!

Estas son algunas de las cosas simples que viví durante muchos años, compartiendo la vida y la amistad, gracias a lo que, no dudo, crecía el Reino de Dios!

Desde entonces, muchas cosas cambiaron:
Las perforaciones para hacer pozos, permitieron poner el agua al alcance de todos. 
Todas las aldeas de los alrededores de Diabo, tienen su propia escuela primaria.
El centro de Diabo, cuenta con corriente eléctrica! Qué lujo! Y yo me alegro tanto!!..

Testimonio recogido por la Hermana Christiana Roussey, nsa



Traducido del Boletín de las Hnas. nsa de Francia: "France Horizon", diciembre 2014.

viernes, 15 de mayo de 2015

VIAJE MISIONERO AL BURKINA FASO

Este es el testimonio de un grupo de jóvenes italianos que partió al encuentro de otra cultura. Fueron por algunas semanas a la comunidad de Hermanas nsa de Diabo, en Burkina Faso. 

¿Cómo maduraste tu elección de ir a Burkina Faso?
-Se podría decir que fui contagiada por el entusiasmo de las personas que antes que ya hicieron ésta experiencia. Ver sus rostros resplandecientes y la alegría que tenían al volver de la misión, me hizo comprender que partir era la mejor decisión. Siempre me atraía la idea de realizar un viaje misionero, pero no se daba la oportunidad…hasta que finalmente llegó el momento y no dudé en tomar la decisión. R.T.

-Esta fue mi segunda experiencia en Burkina Faso. El año pasado decidí partir después de haber escuchado el testimonio de la Hna. Alma Comi, en la Misa dominical. Yo estaba con una amiga, y las palabras de la Hna. Alma, fueron directo a mi corazón. Ella describía una realidad que parecía que me estaba esperando. Ella terminó su testimonio diciendo: “Quizás después de escuchar mis palabras, alguno o alguna tenga deseos de venir al África..”
Al final de la Misa, nos anotamos para formar parte del grupo que empezaría a prepararse para una misión breve en Burkina.
Después de haber visto durante mi primer viaje, el lugar, las necesidades concretas y el gran compromiso de la Hna. Alma, decidí repetir la experiencia éste año.
Quise volver para realizar lo que más me gustó hacer el año precedente: hacer jugar a los niños y niñas! Entonces con otros jóvenes que también partirián a  la misión, organizamos momentos de animación para realizar en una de las aldea. Fueron tres jornadas que regalaron sonrisas a tantos niños y niñas, a sus madres, a los padres, a los abuelos.
Aún tengo muy presente en la memoria la cálida bienvenida y acogida que nos ofrecieron desde el principio. Salieron a nuestro encuentro, con cantos y bailes. Bastaba cruzar sus miradas para, sentirse bienvenido!
Fueron momentos muy ricos, de gran intercambio: cantos, bailes, diversión, y gestos de amistad como abrazos y apretón de manos que nos hicieron tanto bien y nos ayudaron a conocernos unos a otros. B.B.

Qué perspectivas tenías de éste viaje?
-Traté de partir con la mente abierta, para poder conocer una nueva realidad sin prejuicios.
Algunos me preguntaban ¿Qué vas a hacer, cómo vas a ayudar? Mi respuesta era evasiva; hablaba más bien de la animación que haríamos en una aldea. Yo pensaba más bien en conocer una realidad distinta y no estaba tan preocupado por lo que podría hacer para ayudar. R.R.

-Me preparé al viaje con serenidad, confiando que el Señor me acompañaría tanto en los momentos felices como en los más complejos. R.T.

-Mi deseo de ayudar un poquito, desde mis posibilidades, y la “curiosidad” de conocer una cultura completamente distinta a la mía. A.M.

-En éste viaje misionero, quería ser como una esponja para impregnarme al máximo de aquella cultura tan diversa a la mía. Al escuchar el testimonio de la Hna. Alma, sentí un profundo deseo de partir y mirar aquella nueva realidad con gran respeto y con los ojos del corazón. No niego que también sentí miedo: miedo por aquello que no conocía, miedo de no lograr adaptarme, miedo a las distintas emociones y sentimientos que surgirían en mí. B.B.

Qué te imnpactó al llegar a Ouagadougou? Y más tarde, en Diabo?
-Primero, fue el largo viaje desde Ouaga hasta Diabo. En Diabo, pese a lo breve de nuestra estadía, pude ver algunos aspectos sobre la vida, el misterio, las casas: algunos eran como me lo imaginé, otras, eran muy distintos. El contexto rural de Diabo, corresponde más al imaginario que tenemos sobre “Africa” en Europa. La sencillez de la vida y de la gente, nos permitió y facilitó la adaptación progresiva. R.R.

-Había escuchado la descripción del Burkina de quienes ya habían estado allí, pero hasta que no se hace la propia experiencia, no se puede imaginar lo que realmente se descubre.
La capital, Ouaga, es una gran ciudad pero no es el reflejo del país, y menos de Diabo. Para mí, Burkina Faso es la tierra colorada, pero también tiene el color de su gente: mujeres buscando y trasportando agua, niños en la calle que deben crecer y madurar antes de lo previsto…pero sobre todo, el Burkina es sonrisas, manos tendidas en señal de amistad y abrazos fraternos, danza y mucha alegría. B.B.

Qué riquezas descubriste al encontrarte con una cultura tan distinta a la tuya?
-Tuve la impresión que se trata de un pueblo que ama dialogar, hablar, y que se toma el tiempo para hacerlo. Mujeres que tienen mucha fuerza. Un pueblo con mucha energía, sobre todo en los niños. Un pueblo con una gran dignidad. R.R.

-He descubierto el don de la hospitalidad: aunque no tenían grandes cosas para ofrecernos, hicieron todo lo que estaba a su alcance para que al visitarlos nos sintiéramos como en nuestras propias casas. El valor de la simplicidad: gracias a todos los niños que jugaron con nosotros, he comprendido que es fácil divertirse con otros, aunque más no sea bailando y cantando al ritmo del tambor. F.T.

-He comprobado que no es necesario tener todo lo que dicta la moda para vivir feliz y que se puede vivir contento aún con muy poco. G.M.

Quieren compartir algún hecho que los haya conmovido más? Qué cosa cambió en Uds.?
-El primer día que fuimos a Silmitenga para la animación con los niños, cuando llegamos, fuimos rodeados de una marea de niños. Una de las niñas me tomó por la mano, y nuestras miradas se encontraron. En ese momento me sentí acogida. Y entonces comprendí que ya no estaba allí para una experiencia personal, sino para una experiencia de vida en comunidad. R.T.

-El encuentro con Pascalina me conmovió profundamente. Cuando entré en su cabaña, no pude contener mis lágrimas pensando en cuántas veces me lamento por cosas que no tienen importancia. Ella está enferma, sin embargo, estaba ante mí con una gran sonrisa. Ella, para mí, es una heroína, un modelo a imitar. Cada vez que estoy en dificultades, me viene su rostro a la mente y me ayuda a continuar, sin quejarme. Me recuerda que pese a todo la vida es bella, y sobre todo, que es hermoso sonreír. B.B.

Qué dirías a tus amigos y demás jóvenes?
-Algunos de mis amigos decían que era una locura lo que hacía…hoy, no tengo duda de que hice la elección correcta. No es que todo haya sido fácil, pero estoy segura que éstas experiencias que sacuden nuestro pequeño mundo, nos ayudan a crecer, aprender, abrir los ojos a otras realidades. F.T.

-Yo les diría:
Vayan con el corazón para amar y acoger, con las manos listas para ayudar, con la sonrisa para regalar, con los brazos preparados para abrazar, con los ojos dispuestos a observar y emocionarse sin temor, con las piernas dispuestas a saltar y bailar! B.B.


-Les aconsejo ir y conocer a los misioneros que son un verdadero ejemplo. La Hna. Alma da la vida por ese pueblo. En sus palabras y gestos se percibe todo el amor que les tiene. Para mí, ella fue una guía especial, me acompañó y nunca me dejó sola. R.T.


Traducido de la revista "Regina Apostolorum", de las Hermanas nsa de Italia. Marzo 2015. 

martes, 12 de mayo de 2015

UNA EXPERIENCIA ENRIQUECEDORA

Hace muy poco tiempo regresé del Burkina Faso donde encontré viejos y nuevos amigos.
Una vez más he podido hacer éste experiencia inolvidable, rodeada de personas extraordinarias. Es el quinto viaje que realizo a éste país que tanto amo. Fui a la comunidad de Diabo de las Hermanas de Nuestra Señora de los Apóstoles, donde está la Hermana Alma Comi, italiana, que vive en Burkina Faso desde hace 19 años.
Recibida como siempre con calidez y simpatía, acompañé a la Hna. Alma en todas sus actividades y vistas a los pueblos y comunidades, encontrando así, viejos y nuevos amigos.
La belleza de ésta gente me llenó de alegría el corazón. También tengo en mi mente el recuerdo del sufrimiento que viven con tanta dignidad.
Dos cosas me conmovieron: la vida de la gente y la vida de las Hermanas nsa.

LA GENTE:
La mayoría de la gente es pobre, pero aún careciendo de muchas cosas, viven con una gran serenidad, confianza y agradecimiento. Recuerdo por ejemplo, el compartamiento respetuoso de los niños durante la catequesis y su alegría cuando reciben un simple caramelo, y sus rostros radiantes, diciendo: "Barka", es decir, "Gracias".
Acompañando al a Hermana Alma en la visita a las aldeas, donde ella organiza momentos de oración con los adultos, he descubierto la fe profunda de ésta gente, su confianza en Dios, y su profundo deseo de conocer y amar a Jesús.

LA COMUNIDAD DE LAS HERMANA NSA:
La comunidad de las Hermanas nsa es el "lugar privilegiado" donde acude tanta gente con diversas necesidades. En el caso de aquellos que no pueden llegar, son los catequistas que hacen de intermediarios.
Las puertas de la casa están siempre abiertas. Es una casa sencilla, que acoge indistintamente a todos.
La Hermana Felcia, originaria de Burkina Faso, es la responsable del CREN (Centro de Recuperación para los niños malnutridos); la Hermana Agnes, de Gana, se ocupa del Centro Esperanza, para los discapacitados; la Hna. Alma, anima y coordina la pastoral de la parroquia y de 20 aldeas circundantes, a las que llega con la moto, sin temer al mal estado de los caminos. 
Para ella, los pobres son una prioridad y lo demuestra desde hace 19 años.
He aprendido que los pobres no sólo necesitan alimentos, medicinas, ropa, sino que más bien necesitan de atención, de una sonrisa, del respeto de su dignidad. Son éstas cualidades humanas que nos hacen madres y hermanas de ésta gente.

Las jornadas de las Hermanas comienza temprano. Son numerosas las personas que llegan cada día. La Hermana Alma escucha, aconseja, toma nota de las necesidades de cada uno, organiza citas con el médico, acompaña al hospital algún enfermo para realizar algún examen, etc.

También está toda la pastoral: catequesis, servicio litúrgico, momentos de oración compartiendo la Palabra de dios, formación de los catequistas y de los monaguillos, peregrinaciones con niños y adultos, durante los cuales se camina bajo el sol intenso, rezando, cantando con alegría. No faltan momentos recreativos con sketchs en los que participan con creatividad y buen humor.

Una nueva actividad en Diabo, es el jardín de Infantes que las Hermanas inauguraton en octubre del 2014. Hace mucho que las familias pedían éste servicio a las Hermanas. Finalmente se pudo concretar. 

Ahora que regresé a Italia, recuerdo todo lo vivido y aprendido junto a las gente del lugar y a las Hermanas nsa, y quiero expresar en dos palabras la enseñanza profunda que me ha quedado de aquella experiencia: Acogida y compartir.

ACOGIDA:
El Papa Francisco dice en su discurso: "El amor de la iglesia por los pobres, se inspira en las Bienaventuranzas del Evangelio, en la pobreza de Jesús y en su amor por los pobres. Este amor incluye la pobreza material y también las numerosas formas de pobreza cultural y religiosa. Ayudar a los pobres es el principal testimonio de la caridad fraterna."
Todo lo que poseemos no nos pertenece y no tiene sentido si no lo compartimos. En Diabo, pude comprobar la realización de éstas palabras : los pobres van confiados hacia las Hermanas, les cuentan sus necesidades porque se sienten acogidos, amados, y vuelven a sus casas confortados y ayudados.

COMPARTIR:
En Burkina Faso he "tocado" con mis manos la generosidad de tantos amigos italianos y su capacidad de compartir. En efecto, todo lo que se da, los proyectos que se realizan, son posibles gracias a la colaboración de los benefactores. 
Agradezco a la comunidad de las Hermanas Misioneras de Nuestra Señora de los Apóstoles, particularmente a la Hermana Alma, y sus Hermanas de la comunidad de Diabo por haberme permitido realizar ésta estupenda experiencia.

                                                                   Rosa Tagliabue, laica italiana.

Traducido de la revista "Regina Apostolorum", de las Hermanas nsa de Italia, marzo 2015. 




viernes, 8 de mayo de 2015

LA REVOLUCIÓN DE LAS CUCHARAS DE MADERA

El periódico "El Observador Paalga" eligió a Saran Sérémé Séré como "La personalidad del año 2014" por su compromiso con los acontecimientos políticos y sociales que sucedieron en Burkina Faso durante los últimos meses del año 2014.

Efectivamente, el nombre de la presidenta del Partido para el Desarrollo, está ligada a la "revolución de la cuchada de madera", una marcha pacífica de las mujeres, de la cual ella fue la promotora.
Unos días antes de la gran manifestación que provocó la caída del ex presidente Blaise Campaoré, Saran Sérémé organizaba una gran marcha contra el proyecto de modificar la constitución nacional. Durante la marcha, las manifestantes agitaban sus cucharas de madera para expresar su desaprobación, en lo referido al abuso de poder del presidente Campaoré.

En ciertas tradiciones africanas, empuñar y agitar los utensilios de cocina como por ejemplo las cucharas de madera, expresa el descontento y desaprobación, la exasperación y el enojo.
"Como madres, nuestro objetivo, es decirle a Blaise Campaoré de frenar su proyecto para cambiar la Constitución. La cuchara de madera en la tradición burkinabés es un símbolo muy fuerte: cuando una mujer la levanta e incluso golpea al hombre, le quita su poder. Y nosotras hemos dado un gran golpe!"
A los 46 años de edad, madre de 4 hijos, considera con orgullo éste reconocimiento. Para ella haber sido elegida como "La personalidad del año", es un reconocimiento del pueblo burkinabés. La señora Saran Sérémé considera éste gesto como una llamada a tener siempre presente y estar lista para la defensa de los intereses de la nación.


Traducido de la revista "Regina Apostolorum", de las Hermanas nsa de Italia, marzo 2015.

miércoles, 6 de mayo de 2015

UNA CASA, UN TECHO...

UNA CASA QUE ACOGE

Escuchando al Papa Francisco, nos hemos acostumbrado a escucharlo hablar de las "periferias", es decir de los lugares o situaciones de la humanidad sufriente donde la iglesia no puede estar ausente si en verdad quiere ser fiel al Evangelio.
Una "periferia" es también la Casa Samuel, una estructura que las Hermana nsa de Fada N´Gourma, en Burkina Faso, han creado para salir el encuentro de los niños de la calle.

En un país africano donde la aldea y la organización social típicamente comunitaria son aún predominantes, puede parecer extraño que niños y adolescentes abandonen la familia para permanecer en la calle.
Es uno de los signos de los tiempos que muestran que la sociedad está cambiando, o que simplemente existen hombres y mujeres que no saben o no desean encarnar los valores de la sociedad en la que viven.Y aquí como en otras partes del mundo, las víctimas son los más frágiles e indefensos: los niños, los adolescentes, los jóvenes.
Qué lleva a un niño o adolescente a alejarse de su familia, de su comunidad?
La atención, la escucha, el análisis han evidenciado varias causas que los animadores del centro tienen en cuenta en el proceso de formación y acompañamiento.
La actividad de la Casa Samuel tiene el objetivo de acoger, formar y acompañar a los niños y adolescentes en situación de calle. En el 2014, se recibieron 19 niños, niñas y adolescentes entre nueve y 17 años de edad.

LAS NIÑAS
Ellas huyen del hogar para salvarse del matrimonio precoz y forzado, y de la violencia doméstica. La sensibilización sobre los derechos de los niños y niñas, permite a ésta niñas de atreverse a rechazar el matrimonio forzado, y para evitar la presión de la familia, abandonan sus hogares.
Estas jóvenes han sido recibidas en nuestra Casa. Pero a su vez, hemos realizado un trabajo en conjunto con el servicio social y la policía, para contactar a las familias y hacerles comprender que es necesario respetar los sentimientos de las jóvenes a fin que ellas puedan regresar al hogar, sin temor a ser nuevamente violentadas.
No es un trabajo sencillo, pero después de algunos meses, hemos podido acompañar a las jóvenes de regreso a sus hogares.
Mientras tanto, hacemos todo lo posible para verificar que la promesa hecha por la familia, sea mantenida en el tiempo.

LOS NIÑOS
Ellos en general huyen de situaciones familiares difíciles, dadas muchas veces por la separación de los padres; pero también huyen en búsqueda de una vida mejor.
En los últimos meses hemos recogido 9 niños entre ocho y 16 años.

ACTIVIDADES
El acompañamiento tiene en cuenta la situación personal de cada uno. A las actividades escolares, se suman además, momentos de formación y de actividades manuales y recreativas que buscan lograr una vida más serena y equilibrada.

REALIZACIONES
Hasta fines del 2014 hemos reintegrado a las familias 18 niños. Otros están en espera del momento propicio para la reinserción.
Tenemos la alegría de haber acompañado un joven durante 7 años y ahora, continuará su formación en vistas a un trabajo para ganar su vida.
Hemos tenido la dicha de colaborar con algunos padres que aceptaron compartir con nosotros el acompañamiento de sus hijos e hijas.

ESPERANZA
Nuestro sueño es enriquecer nuestro equipo de modo que sea multidisciplinario. Esperamos contar con más trabajadores sociales, educadores especializados, psicólogos, docentes...
Así, nuestra tarea sería más completa y competente.

GRATITUD
Nuestro más profundo agradecimiento a tanto benefactores que no se cansan de sostener éste proyecto.
La mejor manera que tenemos para agradecerles, es compartir ellos la alegría de saber que algunos niños y niñas han comenzado a resolver sus problemas al sentirse escuchados y amados no sólo en la Casa Samuel, sino también, por amigos y amigas que geográficamente están lejos, pero que se hacen cercanos por el amor que nos manifiestan. 
Muchas gracias!

                                                         Suzanne Yeboua, hna. nsa

Traducido de la revista "Regina Apostolorum",de las Hnas. nsa de Italia; marzo 2015